Cuando las 78 de siempre se te quedan cortas.

No trae 78 cartas: trae 200 cuadrados en blanco de 8 cm para inventar un sistema entero.
La cifra cambia por completo el asunto: esto no es una baraja de tarot pendiente de ilustrar, sino materia prima para crear un oráculo extenso, varias barajas temáticas o una biblioteca de cartas hecha a tu medida.
Aquí el detalle decisivo no es que las cartas estén en blanco —eso lo hemos visto mil veces, y a menudo con una solemnidad artesanal que pide socorro—, sino que sean 200. Doscientas. No 78, que invitan a calcar la estructura del tarot y acabar peleándose con qué hacer con los arcanos menores; 200 cartas permiten pensar con mucha más libertad.
Yo las miraría como un pequeño archivo portátil: un oráculo de plantas, de lugares de una ciudad, de frases familiares, de sueños recurrentes, de símbolos de una novela o de escenas de una relación que necesita menos psicología de taza y más precisión. También da para dividir el mazo en familias, colores, estaciones o niveles de lectura sin que cada categoría se quede en tres cartas mal contadas.
El formato cuadrado de 8 cm refuerza esa ruptura: no obliga a imitar la carta vertical tradicional. Puede admitir collage, sellos, tinta, fotografía, escritura breve o una imagen central con una palabra alrededor. Eso sí: quien busque una baraja terminada, con iconografía resuelta y manual que le diga qué pensar, aquí no tiene nada que rascar. La gracia está precisamente en que no hay sistema previo que obedecer.
Comprar otra baraja merece la pena cuando la nueva hace algo que las demás no pueden. Estas 200 cartas no añaden otro imaginario a la estantería: te dan espacio de sobra para fabricar el tuyo, sin fingir que todo ha de caber en el molde de Rider-Waite.
También buscado como: 200 blank tarot and oracle cards