Cuando tu tarot necesita caer por la madriguera.

Las 78 cartas y el libro presentan arte de Alicia en el País de las Maravillas creado expresamente para esta baraja.
No recicla fotogramas ni se limita a poner personajes Disney sobre arcanos conocidos: la promesa editorial es un repertorio visual nuevo para traducir toda la estructura del tarot al idioma de Wonderland.
Hay barajas licenciadas que son, dicho con cariño y un poco de cansancio, un álbum de cromos con pretensiones esotéricas. Esta tiene una razón más seria para existir: sus 78 cartas y el libro se plantean con ilustración original creada para llevar Alicia en el País de las Maravillas al tarot, no simplemente para estampar a Alicia, al Sombrerero o a la Reina de Corazones donde caigan.
Eso cambia bastante el asunto. Wonderland ya vive de la lógica torcida, de identidades que se agrandan o encogen, de normas arbitrarias, de animales que llegan tarde y de reinas que convierten el capricho en ley. Es decir: material tarótico de primera, si alguien se toma el trabajo de construir escenas y equivalencias visuales nuevas. Aquí está precisamente el atractivo: mirar un arcano esperando reconocer su función, pero obligarse a entrar por una puerta distinta.
Yo la entendería como baraja de colección con verdadero potencial de lectura cuando una está harta de que el tarot le hable con la solemnidad de una sala de espera victoriana. No sustituye a una baraja base si estás aprendiendo los palos y la numeración desde cero; sí puede devolver imaginación a quien ya conoce el esqueleto del sistema. Comprar otra baraja merece la pena cuando no cambia sólo el vestuario: cuando cambia el modo de mirar. Y Alicia, francamente, nació para eso.
También buscado como: Tarot de Alicia en el País de las Maravillas con guía