Para quien ha dejado de mirar los palos porque ya se sabe el cuento.

En los oros, las mariposas desaparecen del recuento: las cartas numeradas se llenan de corazones.
El palo de Pentáculos es morado y tiene a la mariposa como animal totémico, pero sus cartas numeradas no repiten mariposas ni pentáculos: cuentan pequeños corazones. Copas, Espadas y Bastos sí conservan en esos discos la silueta de su lobo, dragón o unicornio. Es una ruptura gráfica muy concreta dentro de una baraja que, por lo demás, ordena los palos con bastante disciplina.
El Legends Tarot tiene una trampa estupenda para quien compra fantasía con cierta alegría: desde fuera parece otra reunión de dragones, elfas, unicornios y castillos a la luz de la luna. Y sí, los hay. Pero lo que de verdad lo separa de la fila india de tarots fantásticos está en cómo trata los palos menores.
Aquí no tenemos menores escénicos al estilo Rider-Waite-Smith, sino pips: Copas van en azul con lobos, Espadas en rojo con dragones y Bastos en verde con unicornios. Hasta ahí, una organización visual muy razonable. Entonces llegan los Oros: morados, asociados a mariposas… pero en las cartas numeradas las mariposas ceden el sitio a corazones. Ojo a este detalle, porque no es una anécdota decorativa: obliga a no leer estos menores como viñetas narrativas y a prestar atención al palo, al número, al color y al símbolo que se ha colado donde esperabas otro.
Yo se la recetaría a quien ya maneja la gramática básica del tarot y quiere volver a los pips sin caer en un Marsella convencional. La rareza de los corazones en Oros hace que el mazo tenga una pequeña desobediencia interna, y eso le da más conversación de la que prometía su portada. Las cosas como son: si necesitas que cada siete, nueve o diez te cuente la película entera, no es tu baraja. Pero para una colección de fantasía que quiera aportar una lógica de lectura distinta, sí tiene hueco propio.
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