Para cuando tu mazo pide tijeras, flores y un poco de desorden útil.

Este volumen está planteado en formato Artist Trading Cards (ATC), es decir, mini piezas coleccionables de 2,5 × 3,5 pulgadas.
No propone simplemente recortar flores bonitas: las piensa para la escala íntima de la ATC, casi del tamaño de una carta de tarot. Eso convierte cada recorte en material inmediato para cartas intervenidas, fondos, intercambios y pequeños altares de papel.
Aquí la gracia no está en confundir un libro de collage floral con una baraja —no lo es, y mejor no pedirle lo que no promete—, sino en la escala escogida: Artist Trading Cards. Esa medida minúscula, de 2,5 × 3,5 pulgadas, cambia por completo el asunto.
Una flor grande y gloriosa sirve para decorar una página; una flor pensada para ATC puede convertirse en el centro de una carta, en el tocado de una Reina improvisada, en el jardín por el que pasea una Sacerdotisa hecha con recortes o en el detalle que salva un fondo que se había quedado triste. Y quienes hacemos papel sabemos que el fondo triste existe: es ese collage al que le falta una cosa y acaba recibiendo diecisiete.
Me parece especialmente sensato para quien crea cartas de tarot personales, intercambia ATC o quiere incorporar imaginería floral sin pasarse una tarde entera reduciendo, reencuadrando e imprimiendo pruebas. El formato ya trae una disciplina incorporada: obliga a decidir, a componer con poco espacio y a no convertir cada carta en una verbena victoriana.
Comprar otro libro de ephemera solo merece la pena si aporta una función que los anteriores no cubren. Este la tiene: ofrece flores preparadas para entrar en el territorio de la carta pequeña, donde un motivo no es relleno decorativo sino personaje, clima y símbolo.
También buscado como: Libro de recortes y collage de tarot ATC Vol. 3