Para cuando una tirada se queda corta de protagonistas.

Añade una Dama y un Caballero extra a las 36 cartas Lenormand clásicas.
No son cartas “de regalo” para abultar la caja: permiten representar a dos mujeres y dos hombres distintos en una misma lectura sin obligarte a que una sola Dama o un solo Caballero hagan de comodín narrativo.
El detalle que justifica esta baraja no es que venga vestida de otoño —que sí, y con bastante buen gusto—, sino que se toma en serio un problema muy poco glamurosamente práctico del Lenormand: la gente rara vez aparece de una en una. Aquí las 36 cartas canónicas se acompañan de una Dama y un Caballero adicionales. Parece una minucia hasta que haces una tirada sobre una familia, una amistad cruzada, una pareja con terceras personas o, sencillamente, una situación laboral donde hay más de un personaje relevante. Entonces dejas de negociar mentalmente quién tiene que ser quién.
Para mí, ésa es la diferencia entre una baraja estacional bonita y una herramienta con intención. El otoño no funciona sólo como filtro decorativo de hojas doradas: acompaña una ampliación concreta que hace más legible la trama humana de la consulta. Y el Lenormand vive precisamente de eso, de hilar relaciones, posiciones y combinaciones sin convertir cada carta en una novela psicológica de seis tomos.
Quien use el sistema ortodoxamente puede apartar las dos cartas extra y seguir con sus 36, sin dramas ni sacrilegios. Pero quien lea consultas con varias personas verá enseguida la gracia. Comprar otra baraja merece la pena cuando resuelve una incomodidad real sin desmontar el lenguaje que ya conoces. Ésta lo hace con dos figuras de más y bastante menos ruido del habitual.
También buscado como: Lenormand Abrazo de Otoño, 38 cartas