Para volver al Rider-Waite cuando ya te lo sabes demasiado bien.

En el palo de Espadas del Bianco Nero no se repite ni un solo diseño de espada.
Marco Proietto no trata las Espadas como un atrezo que se multiplica sin más: la documentación de la baraja señala que los emblemas de todos los palos cambian de una carta a otra y que, en Espadas, ninguno se repite. Es un detalle minúsculo en apariencia, pero obliga a mirar los Menores con bastante más atención: una espada deja de ser simplemente «una espada más» y pasa a tener presencia propia.
Hay barajas en blanco y negro que confunden austeridad con falta de ideas. El Bianco Nero no va por ahí. Marco Proietto parte de una estructura Rider-Waite-Smith muy reconocible, la cruza con ecos del Visconti y la dibuja como si cada figura hubiera salido de una estampa antigua; pero su pequeña gran decisión está en los Arcanos Menores.
En especial, en Espadas: no hay dos iguales. Parece una minucia, hasta que una se da cuenta de lo fácil que es dejar de mirar los pips cuando ya conoce el sistema. Aquí no vale despachar el Cinco o el Siete pensando «sí, sí, conflicto, estrategia, lo de siempre». Cada arma tiene su perfil, su peso visual y su manera de ocupar la escena. Proietto consigue que un palo que tantas barajas resuelven por acumulación vuelva a pedir lectura.
Yo se la recetaría a quien ya maneja el Rider-Waite y empieza a leerlo con piloto automático. No porque reinvente la rueda —las cosas como son, no pretende hacerlo—, sino porque conserva la gramática conocida y cambia la dicción. También tiene sentido para coleccionistas de tarot monocromo que no quieran otra baraja oscura que se limite a poner niebla, cuervos y una tipografía gótica de rigor.
No la veo para quien busque una reproducción histórica del Visconti ni para quien necesite color como pista inmediata. Pero si quieres que los Menores vuelvan a tener dientes, esta sí justifica ocupar sitio.
También buscado como: Tarot Blanco y Negro