Para cuando la Papisa te sabe ya demasiado previsible.

La Papisa desaparece y Mitelli la sustituye por un segundo Papa, representado de pie.
No es un simple cambio de vestuario: donde el tarot habitual reserva un polo femenino, Mitelli duplica la autoridad papal y obliga a releer toda la jerarquía simbólica de la baraja.
Aquí hay una razón de verdad para incorporar otra baraja: no ofrece «el mismo tarot con grabado antiguo», sino un pequeño sabotaje histórico en pleno corazón de la secuencia. Mitelli elimina a la Papisa y coloca en su lugar a un segundo Papa, esta vez de pie. Parece una excentricidad de museo hasta que una intenta leerla: de pronto, el arcano que suele hablar de reserva, saber interior, silencio fértil o autoridad no institucional deja de estar disponible tal como lo conocemos.
Y ahí está la gracia, bastante seria, de esta baraja. No permite aplicar el piloto automático marsellés. Obliga a preguntarse qué ocurre cuando el misterio se vuelve doctrina, cuando la voz interior recibe uniforme, o cuando dos formas de poder religioso —una sentada, otra erguida— ocupan el espacio donde esperábamos a la gran figura femenina del tarot. Delicado no es; interesante, muchísimo.
Yo la veo claramente como baraja de colección que además puede entrar en una mesa de lectura puntual, especialmente cuando quieres discutir con tus significados aprendidos en vez de confirmarlos como quien repasa los apuntes antes de un examen. No es la elección sensata para empezar ni la más cómoda para consultas de respuesta rápida. Es mejor que eso: un documento visual con suficiente descaro como para alterar la conversación. Y, francamente, pocas barajas clásicas se ganan el hueco haciendo algo tan concreto y tan incómodo.
También buscado como: G. M. Mitelli Tarot Cards