Para cuando necesitas un consejo sin solemnidad de sacristía.

Cada carta lleva su título en una cinta de estética western y una afirmación impresa debajo.
No deja toda la tarea a la intuición ni al librito: la carta ya presenta, en su propia imagen, un pequeño titular-oráculo. Ese rótulo convierte la tirada en una conversación inmediata, casi como si cada personaje llegase con su réplica preparada.
Hay oráculos que confunden lo desenfadado con poner purpurina sobre una frase de taza. Este, por lo que se ve, entiende algo bastante más útil: cuando una está atascada, a veces no necesita otra alegoría nebulosa, sino una imagen con carácter y una frase que entre al asunto.
Su pequeño gran acierto está en la estructura visual de cada carta: el título aparece en una cinta de aire western y, debajo, lleva una afirmación. Parece un detalle gráfico, pero no lo es. Hace que la baraja funcione a dos velocidades. Primero está el golpe de vista —la cowgirl, la alienígena, el desierto imposible, la ciencia ficción de tebeo con botas—; después, una idea verbal que aterriza la lectura sin obligarte a abrir el libro para todo. Milagro no: diseño con criterio.
Yo la veo especialmente indicada para sacar una carta al empezar el día, cuando quieres formular una intención, ordenar un problema o desbloquear una página en blanco. La afirmación no sustituye la lectura; le pone un estribillo. Y ese estribillo, en un mazo tan deliberadamente pulp y galáctico, evita que la fantasía se quede en disfraz.
Comprar otra baraja merece la pena cuando aporta una mecánica distinta a la mesa. Aquí la diferencia no es sólo mezclar vaqueras y extraterrestres —que ya tiene su gracia, faltaría más—, sino hacer que cada carta venga rotulada como un cartel de saloon cósmico: imagen, personaje y frase dispuestos para que la lectura arranque sin ponerse estupenda.
También buscado como: Oráculo de Vaqueras y Alienígenas