Para cuando tus tiradas se te quedan pequeñas en una nota suelta.

El estampado del Árbol de la Vida continúa desde la portada hasta el lomo e integra fases lunares y un recorrido de estrellas.
No es un árbol decorativo plantado sin más en una tapa: el motivo envuelve el cuaderno como una pequeña cosmología, con la luna marcando ciclos y las estrellas sugiriendo trayecto. Eso lo vuelve especialmente pertinente para registrar lecturas por fases, procesos y repeticiones, no sólo «qué carta salió hoy».
Un cuaderno con Árbol de la Vida puede caer muy fácilmente en la papelería mística de saldo: símbolo grande, intención nebulosa y, a correr. Aquí, en cambio, el detalle que sostiene la pieza es que el dibujo no se limita a posar en la portada. El árbol continúa por el lomo y queda acompañado por fases lunares y un camino de estrellas. Es decir: propone una idea de tiempo.
Y eso, para quien lee tarot, no es una tontería ornamental. Hay cuadernos para apuntar una tirada aislada y hay cuadernos que invitan a detectar ritmos: qué arcano insiste durante una lunación, cuándo reaparece una misma corte, qué pregunta madura antes de recibir respuesta. Este parece pensado para lo segundo. El árbol habla de raíces y ramificación; la luna, de retorno; las estrellas, de orientación. Bastante más útil que llenar páginas de frases solemnísimas que una no entiende al cabo de tres semanas.
Yo lo destinaría a diario de tiradas y estudio continuado: fecha, mazo usado, disposición, cartas, asociaciones personales y revisión posterior. La continuidad visual del lomo tiene además algo muy de objeto que quiere vivir en una estantería sin disfrazarse de grimorio de atrezo. No sustituye a una baraja, claro; hace una cosa mejor: evita que el trabajo que haces con ellas se evapore. Y por eso, esta vez, añadir otro cuaderno sí tiene sentido.
También buscado como: Tree of Life Notebook