Para cuando La Torre se te queda corta

En sus Arcanos Mayores, La Torre se llama «Destruction» y el Juicio, «Liberation».
No es un simple cambio de etiquetas: desplaza el foco desde el castigo o la evaluación hacia el derrumbe necesario y la salida de una atadura. Esta baraja obliga a releer dos cartas archisabidas con bastante menos solemnidad patriarcal.
Hay barajas oscuras que confunden “oscuro” con poner tres cuervos, una luna grande y una señora pálida mirando fatal. Esta tiene una idea bastante más seria: toma el tarot conocido y le cambia el ángulo moral desde dentro. Que La Torre pase a ser Destruction y el Juicio, Liberation, no es decoración ni capricho terminológico. Es una declaración de lectura.
A mí me interesa precisamente por eso. La Torre tradicional puede acabar convertida en esa fantasía un poco cansina de la catástrofe que viene a darte una lección. «Destruction» no se anda con pedagogías: nombra lo que se rompe. Y «Liberation» en lugar de Juicio quita del centro al tribunal —celestial, social o íntimo— y pregunta qué queda libre cuando deja de mandarte.
Ese desplazamiento hace que el mazo no sea intercambiable con cualquier tarot de diosas, por muy magníficamente tocadas de negro que vayan sus protagonistas. Aquí las figuras divinas no parecen invitadas a ilustrar significados ya decididos; fuerzan una revisión del vocabulario con el que contamos la pérdida, el poder y la transformación.
No la escogería como primera cartilla de tarot: conviene llegar sabiendo qué ecos está alterando. Pero para una colección que ya tiene el esqueleto clásico cubierto, ofrece algo mucho más difícil de encontrar que otra estética gótica: una fricción interpretativa real. Y, francamente, eso sí justifica hacer sitio en la balda.
También buscado como: Tarot de la Diosa Oscura