Para cuando el tarot se te ha puesto demasiado solemne.

Se llama Tarot de 5 Cent y ya va por su segunda edición.
Ese nombre de precio irrisorio, unido a la mención de una segunda edición, plantea la baraja como un objeto deliberadamente anti-grandilocuente: tarot con guiño, no con incienso obligatorio.
Hay barajas que entran en casa anunciándose como una catedral gótica, con pan de oro, arquetipos susurrados en latín y una promesa bastante sospechosa de revelarte el universo. Y luego está esta, que se presenta como Tarot de 5 Cent. Francamente, ya sólo por negarse a ponerse una capa de terciopelo me cae bien.
El detalle decisivo es que no parece un chiste aislado: figura como segunda edición. Es decir, el gesto de rebajar la pompa no es un accidente ni una ocurrencia de mercadillo, sino la identidad que se ha querido conservar. Eso cambia la lectura del objeto. Aquí la gracia no estaría en coleccionar otra versión intercambiable de los arcanos, sino en dejar que el tarot baje de su pedestal y vuelva a tener conversación con quien consulta.
Yo la entendería como una baraja de contrapunto: útil cuando una lectura se está volviendo excesivamente ceremoniosa, cuando alguien confunde profundidad con cara de funeral o cuando apetece recordar que las preguntas importantes también pueden hacerse sin impostar la voz. No sustituye a una baraja de estudio iconográfico; ni falta que hace. Merece sitio precisamente porque su nombre propone otra temperatura para la mesa: menos oráculo de mármol, más inteligencia con una ceja levantada.
También buscado como: The 5 Cent Tarot, Second Edition