Para cuando el tarot clásico te parece demasiado solemne.

Su título original es «Cats Rule the Earth Tarot»: los gatos gobiernan la Tierra.
La edición española suaviza esa declaración de intenciones bajo el genérico El Tarot de los gatos, pero el título original coloca a los felinos en el centro del poder. No son un adorno mono sobre un Rider: son quienes ocupan sus tronos, sus viajes y sus pequeños desastres domésticos.
Hay barajas de gatos que se limitan a poner bigotes donde antes había coronas y asunto resuelto. Esta, por lo que revela su título original, juega una partida bastante más consciente: Cats Rule the Earth Tarot. Es decir, no estamos ante «el tarot, pero con gatitos», sino ante un mundo en el que los gatos ya han tomado el mando. Francamente, quienes convivimos con uno sabemos que la noticia no debería sorprender a nadie.
Ese desplazamiento importa. El tarot tradicional puede intimidar por su imaginería solemne, sus personajes hieráticos y esa tendencia nuestra a mirarlo como si hubiera que pedir permiso para entrar. Aquí el cambio de régimen felino rebaja la pompa sin vaciar los arquetipos. La autoridad, la independencia, el capricho, la espera estratégica, el caos de una copa caída a las cuatro de la mañana: todo eso cabe estupendamente en el lenguaje del tarot y en la biografía moral de un gato.
Yo le veo sentido, sobre todo, para quien quiere aprender las cartas sin sentir que está examinándose ante una esfinge victoriana. La gracia no consiste en infantilizar el mazo, sino en darle una lógica visual inmediata y con carácter. Comprar otra baraja merece la pena cuando el tema cambia la lectura; aquí la premisa es nítida: los gatos no ilustran el tarot, lo administran. Y ya sabemos que administrarán también nuestros cojines, horarios y dignidad.
También buscado como: Cat Tarot