Para cuando el Rider-Waite te parece demasiado moderno y no sabes por dónde empezar.

Su diseño toma como referencia el Visconti-Sforza, considerado el primer tarot histórico.
No se limita a poner pan de oro y solemnidad de opereta: parte de la imaginería de las antiguas cartas italianas del Visconti-Sforza. Eso la convierte en una puerta de entrada a un tarot anterior a la estética narrativa moderna.
Hay barajas doradas que son puro maquillaje: un poco de brillo, una tipografía con pretensiones y a correr. Esta tiene, al menos, una idea detrás. El Tarot Dorado de Liz Dean mira hacia el Visconti-Sforza, ese tarot cortesano italiano que suele aparecer en las conversaciones sobre los orígenes del mazo y que, dicho sea de paso, no se parece demasiado al universo visual que hemos acabado dando por “normal” desde el Rider-Waite.
Ahí está su gracia y también su razón de ser. No propone aprender el tarot como quien memoriza estampitas victorianas con significado al pie, sino empezar a reconocer una capa más antigua: emblemas, figuras hieráticas, color, composición y esa extraña dignidad de los naipes que aún no necesitaban explicarlo todo con una escenita.
Para quien está empezando, me parece una compra defendible precisamente si le irrita que el tarot contemporáneo parezca obligado a ser cinematográfico, terapéutico o monísimo. Este mazo obliga a mirar antes de sacar conclusiones; una costumbre sanísima. Y para quien ya tiene unos cuantos, puede servir de recordatorio de que el tarot no nació hablando el idioma visual del siglo XX.
No sustituye a una baraja plenamente histórica ni pretende hacerlo. Pero su guiño al Visconti-Sforza le da una personalidad concreta: es un puente razonable entre aprender a leer y aprender de dónde viene, más o menos, todo este tinglado.
También buscado como: The Golden Tarot