Para que tu mesa de tarot deje de parecer un cajón desastre.

No es una baraja: usa la iconografía de la luna del tarot para vestir un estuche de bolígrafos de gran capacidad.
Ese desplazamiento del símbolo —del arcano a la papelería— es precisamente su gracia: la Luna no viene a responder una tirada, sino a guardar los rotuladores, lápices y pequeños trastos que siempre acaban colonizando la mesa.
Aquí no hay que fingir que todo objeto con una luna esotérica merece altar, incienso y una reseña extasiada. Es un estuche de papelería, y ésa es exactamente la razón por la que puede tener sentido. Toma la imaginería lunar del tarot y la baja de la nube mística al territorio mucho más útil de los bolígrafos, los subrayadores, el lápiz blanco que aparece cuando le da la gana y ese rotulador que jurarías haber perdido hace tres lunas.
El detalle interesante es que no intenta hacerse pasar por una baraja ni por un accesorio ritual de solemnidad prefabricada: convierte la Luna en estampado y la pone a trabajar. Hay algo bastante simpático en ello. El arcano asociado a lo ambiguo, lo nocturno y lo que se escapa de la vista termina custodiando precisamente el pequeño caos material de una práctica de tarot real.
Para quien escribe interpretaciones, prepara clases, lleva una libreta de tiradas o simplemente se niega a almacenar su papelería en un estuche corporativo color tristeza, tiene una función clara. No sustituye una buena baraja; ni falta que hace. Merece la pena como pieza satélite: una forma de que el rincón tarotero conserve personalidad incluso cuando toca hacer algo tan poco glamuroso como encontrar un bolígrafo.
También buscado como: Moon Tarot Pen Case