Cuando tu estuche pide un pequeño aquelarre.

El estampado junta en un solo estuche calavera mágica, pentagrama, brujas y tarot.
No se limita a poner una calavera “gótica” y arreando: el pentagrama organiza el imaginario y las brujas y el tarot rematan una papelería de aquelarre portátil.
Hay accesorios que intentan parecer esotéricos pegándoles una luna creciente y dos estrellas mal colocadas; luego está este estuche, que al menos se compromete con el asunto. Aquí la calavera mágica no va sola: comparte escenario con pentagrama, brujas y tarot. Es decir, no estamos ante el habitual “dark” de mercadillo que podría servir lo mismo para Halloween, una carpeta de heavy adolescente o un perfume sospechoso. Tiene una gramática visual reconocible.
Y esa mezcla es precisamente lo que le da gracia. El pentagrama pone el punto ritual; las brujas aportan relato; el tarot introduce esa afición nuestra a llevar símbolos hasta en el material de oficina. Una persona que escribe tiradas, estudia correspondencias, prepara talleres o sencillamente llena cuadernos de apuntes agradecerá que sus bolígrafos no vivan en un estuche con cactus motivacionales. Ya está bien.
No pretende ser una baraja, naturalmente, ni hace falta exigirle profundidad iniciática a una cremallera. Su mérito es otro: convertir un objeto utilitario y bastante anodino en una pequeña declaración de estética tarotera. Comprar otra cosa para guardar lápices solo merece la pena cuando el dibujo cuenta algo concreto; aquí cuenta un aquelarre entero.
También buscado como: Magic Skull and Tarot Pencil Case