Para cuando el tarot de siempre ya no te basta.

Añade dos Arcanos Mayores propios después de El Mundo: The Well y The Artist.
No son cartas promocionales ni un apéndice decorativo: prolongan el viaje mayor con la fuente de la inspiración y con quien la convierte en obra. De pronto, cerrar un ciclo no es el final tan pulcro que nos habían vendido.
Hay barajas que se limitan a vestir el Rider-Waite-Smith con un papel pintado estupendo —y, oye, a veces eso basta—. Ethereal Visions tiene una pequeña insolencia mucho más interesante: después de El Mundo no baja el telón. Añade The Well y The Artist, dos Arcanos Mayores que abren una coda donde el camino no culmina en la perfección, sino en algo bastante más humano: encontrar de dónde mana lo que necesitas y atreverte a darle forma.
Eso cambia el temperamento entero del mazo. The Well no pide una revelación celestial con coro de querubines; sugiere descenso, reserva, intuición, materia psíquica. The Artist, en cambio, no es “sé creativa” en una taza de desayuno: obliga a preguntarse qué vas a hacer con lo que ya has comprendido. Una lectura puede salir del cierre convencional de El Mundo hacia una segunda vuelta menos académica y más fértil.
Yo no la compraría sólo por el dorado ni por el aire modernista, por muy favorecedor que sea. La compraría si te irrita que tantas barajas contemporáneas prometan novedad y al final sólo cambien el papel de las cortinas. Aquí hay una intervención concreta en la estructura: dos cartas que convierten el final del viaje en pozo y taller. Y eso, para una colección que aspire a pensar además de posar, sí merece un hueco.
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