Cuando la carta de persona no cabe en nadie

Incluye un Consultante adicional sin género que puede sustituir a cualquiera de las cartas de persona.
Además de las 36 cartas Lenormand, suma dos versiones extra de Hombre y Mujer y ese Consultante no marcado por género. No es un adorno inclusivo puesto al final con calzador: permite que la carta que representa a quien pregunta sea una elección real, no una etiqueta obligatoria.
Un Lenormand vive o muere por cómo resuelve las cartas de persona. Parece una minucia, hasta que haces una consulta afectiva, familiar o laboral y el mazo te obliga a decidir quién es el Hombre y quién la Mujer antes incluso de empezar a leer. Qué manera tan poco elegante de meter ruido en una tirada, francamente.
El hallazgo de este Folk Art Lenormand está en sus tres añadidos: dos alternativas para las cartas de Hombre y Mujer, con mayor diversidad étnica, y un Consultante sin género que puede ocupar el lugar de cualquiera de ellas. Ahí está la razón de ser de la baraja. No pretende reinventar el sistema Lenormand con una ocurrencia que después estorba en el Gran Tableau; modifica justo la pieza que más fácilmente se queda corta cuando la vida real no viene organizada en figuritas binarias.
Me parece una decisión especialmente sensata para quien usa el Lenormand con frecuencia y lee para gente distinta. Permite escoger significadores con más precisión, hablar de vínculos sin asignar papeles por inercia y conservar la contundencia sintáctica del método. El arte popular, con su color y sus patrones, acompaña esa idea de pluralidad; pero no es lo que la hace necesaria. Lo necesario es ese Consultante adicional: una carta pequeña, sí, pero capaz de evitar bastantes interpretaciones torpes. Y una baraja que te ahorra torpezas recurrentes sí merece ocupar sitio en la balda.
También buscado como: Lenormand de Arte Popular