Para cuando una tirada se queda corta y tú también.

La baraja incluye una carta 79 sin nombre, reservada para preguntas que exigen una reflexión más profunda.
No es un comodín con instrucciones de ikea: Lisa Hunt la deja deliberadamente sin título ni posición fija. Cuando aparece, rompe el automatismo de buscar “el significado correcto” y obliga a mirar qué parte de la pregunta se está resistiendo a ser formulada.
Hay barajas de fantasmas que se conforman con poner una sábana, una mansión victoriana y tres cuervos como si eso fuese profundidad. Ghosts & Spirits Tarot tiene una pequeña insolencia mucho más interesante: después de respetar las 78 cartas del tarot, añade una 79, sin nombre y sin casilla asignada, pensada para las preguntas que no se dejan resolver con una respuesta aseadita.
Eso cambia bastante el asunto. No estamos ante una baraja que use lo espectral como estampado gótico, sino ante un tarot dispuesto a admitir que hay consultas que llegan mal planteadas, duelos que aún no tienen relato y obsesiones que no necesitan otra sentencia sino una grieta por la que respirar. La carta extra funciona precisamente porque no viene a sustituir al Loco, a mejorar al Mundo ni a hacerse la original a codazos: queda fuera del sistema, como esos asuntos que siguen ahí aunque una quiera cerrar la tirada y ponerse a hacer la cena.
Yo la veo especialmente valiosa para coleccionistas que ya tienen un Rider-Waite oscuro, un tarot de Halloween y algún mazo de estética cementerio. Aquí la diferencia no está solo en el ambiente, sino en esa carta huérfana que convierte el límite del tarot clásico en parte de la lectura. Comprar otra baraja merece la pena cuando añade una pregunta nueva; esta, con toda la calma del otro lado, la añade.
También buscado como: Tarot de Fantasmas y Espíritus