Para cuando el Rider ya te sabe demasiado a manual.

El diseño del Kabbalistic Tarot 5781 parte de tres pliegos de imprenta sin cortar de la colección Rosenwald, y reconstruye las cartas ausentes.
No se limita a vestir el tarot de correspondencias cabalísticas: convierte restos gráficos incompletos en una baraja de 79 cartas. Eso hace que se mire menos como un mazo decorativo y más como una reconstrucción esotérica con vocación de archivo.
Aquí hay una rareza que justifica salirse de la cómoda autopista del tarot ilustrado: el Kabbalistic Tarot 5781 no nace de la ocurrencia de poner letras hebreas sobre imágenes conocidas, sino de tres pliegos de imprenta sin cortar conservados en la colección Rosenwald. Las cartas que faltaban fueron reconstruidas para completar el conjunto. Y eso cambia bastante el asunto.
Yo no lo leería como una baraja «para aprender Cábala» en el sentido amable, escolar y ligeramente engañoso que suele prometer el mercado. La Cábala, el Árbol de la Vida, las letras hebreas y las atribuciones de la Golden Dawn no se vuelven sencillos porque una carta lleve más símbolos. Qué sorpresa, nadie ha resuelto siglos de esoterismo con tinta dorada.
Pero precisamente ahí está su gracia. La reconstrucción le da una textura distinta: parece un objeto recuperado de una genealogía visual, no un tarot contemporáneo disfrazado de antiguo. Sus 79 cartas tienen sentido para quien disfruta detectando sistemas, ausencias, correspondencias y pequeñas decisiones editoriales que un mazo convencional ni necesita plantearse.
¿Merece otra baraja? Sí, si te apetece que una tirada tenga también algo de gabinete de curiosidades: no sólo preguntar qué significa una carta, sino de qué fragmento visual y simbólico viene.
También buscado como: Tarot Cabalístico 5781 de bolsillo