Para cuando El Loco te parece demasiado solemne para empezar.

El Loco es un maneki-neko, el gato japonés de la suerte.
Lulu Mayo sustituye al viajero al borde del precipicio por un gato que llama a la fortuna. No es un adorno kawaii sin más: desplaza la carta desde la inconsciencia temeraria hacia la confianza juguetona, y ése es el tono con que conviene leer toda la baraja.
Hay barajas kawaii que confunden ternura con rebajar el tarot a papelería mona. Ésta tiene una idea algo más lista: usa la dulzura para desactivar la solemnidad sin desmontar el lenguaje simbólico. Que El Loco sea un maneki-neko, el gato japonés que atrae la suerte con la pata levantada, resume muy bien la operación.
En un Rider-Waite clásico, El Loco avanza con esa mezcla de arrojo, despiste y posible catástrofe que tantos lectores dramáticos explotan hasta la extenuación. Aquí, la misma energía se vuelve curiosidad, azar favorable y confianza de criatura que no ha decidido todavía que el mundo sea hostil. Parece una diferencia pequeña; en lectura, no lo es. Obliga a preguntarse si la persona consultante necesita “dar el salto” o, sencillamente, dejar de anticipar el desastre cada vez que algo nuevo asoma.
Eso la hace particularmente sensata para aprender. No porque sea una baraja infantil —por favor, ahorrémonos esa condescendencia—, sino porque ofrece una puerta visual inmediata hacia arquetipos que a menudo se presentan con una pompa medieval bastante cansina. El maneki-neko no borra El Loco: lo traduce a un idioma de intuición y juego.
Comprar otra baraja merece la pena cuando cambia una pregunta habitual. Ésta convierte «¿y si me equivoco?» en «¿y si pruebo, con una pata levantada y sin hacer una ópera de todo ello?».
También buscado como: Tarot Kawaii