Para dejar de mirar 36 símbolos y empezar a leer frases.

La edición Kindle incluye ilustraciones en color, mientras que la edición estándar en papel lleva interior en blanco y negro.
No es un detalle cosmético: en Lenormand, donde una Casa, un Zorro o un Camino deben fijarse en la memoria de un vistazo, el color puede hacer más legible el aprendizaje visual. Conviene saberlo porque el mismo curso cambia bastante de presencia según el formato.
El Petit Lenormand tiene una trampa encantadora: sus 36 cartas parecen tan sencillas que una cree que bastará con aprender una lista de palabras clave. Y no. Después llega la sintaxis, las combinaciones, la orientación de las cartas, las distancias y ese Grand Tableau que, de pronto, parece el plano de una ciudad que nadie se ha dignado a rotular.
La razón para tener este libro —y no otro manual que se limite a repetir que la Torre es institución y el Corazón amor, gracias por el esfuerzo— está precisamente en su promesa de avanzar por capas. El hallazgo de esta edición importa más de lo que parece: el Kindle conserva las ilustraciones en color, mientras el papel estándar se resuelve en blanco y negro. Para quien está entrenando el ojo Lenormand, no es una frivolidad de coleccionista; reconocer de inmediato las imágenes y sostenerlas mentalmente ayuda a que las cartas dejen de ser fichas aisladas.
Yo lo veo especialmente útil para la lectora que ya ha decidido que quiere aprender Lenormand en serio, pero se abruma al pasar de tiradas cortas al tablero completo. No pretende convertir el oráculo en un tratado esotérico con niebla victoriana —bendito sea el sentido común—, sino ordenar el recorrido. Merece otra baraja, o en este caso otro libro, porque recuerda algo fundamental: Lenormand no se descifra carta a carta; se lee como una frase.
También buscado como: Lenormand paso a paso: curso de Petit Lenormand