Para el altar que cambia de sitio sin desmontar su atmósfera.

Funciona tanto por USB como con pilas.
La doble alimentación convierte un adorno luminoso en una pieza de escenografía móvil: puede vivir junto al ordenador, en una estantería o aparecer en una mesa puntual sin depender de tener un enchufe cerca.
No toda compra para el rincón tarotista tiene que ser una nueva baraja —respiremos antes de añadir otra torre de cajas a la estantería—, pero sí conviene que aquello que entra aporte una función real. Aquí la gracia está en algo muy poco glamuroso y muy útil: funciona por USB o con pilas.
Eso cambia bastante el papel del letrero. Con USB puede quedarse como luz fija detrás de una mesa de lectura, una balda de mazos o el encuadre de un vídeo; no pretende iluminar una catedral, naturalmente, sino construir ambiente. Con pilas deja de estar condenado al enchufe y puede acompañar una lectura especial, una cena de amigas, un mercadillo, una sesión en otra habitación o una grabación improvisada. La escenografía, por fin, no tiene que llevar alargador como animal de compañía.
Yo no lo entendería como «decoración de bar» trasladada sin más a un altar. Su sentido aparece cuando se usa con cierta intención: como punto de luz reconocible, quizá detrás de las cartas, quizá fuera de foco, quizá para separar visualmente el espacio cotidiano del espacio ritual. Esa movilidad es precisamente lo que hace que merezca sitio: no añade otro objeto inmóvil que limpiar, sino una pequeña señal de que hoy la mesa se ha convertido en escenario.
También buscado como: LED neon sign USB or battery powered