Para dejar de mirar El Ermitaño y empezar a contestarle.

El proyecto convierte los Arcanos Mayores en páginas para colorear acompañadas de diario de reflexión.
No propone colorear el tarot como simple pasatiempo: cada imagen queda ligada a una escritura posterior. Ese pequeño desplazamiento cambia la baraja mental de “qué significa esta carta” a “qué me está removiendo ahora mismo”.
Hay libros para colorear que usan el tarot como quien pone una luna y tres estrellas en una taza: decoración mística de mercadillo, gracias y hasta luego. Aquí la gracia está en otra parte: los Arcanos Mayores no se quedan en el lápiz de color, sino que desembocan en un diario de reflexión.
Me parece una idea especialmente sensata para quien empieza y aún siente que las cartas le hablan en un idioma con demasiados siglos de equipaje. Colorear obliga a demorarse en la figura; escribir después obliga a no escapar por la tangente con una definición aprendida de memoria. La Muerte deja de ser “transformación” —esa palabra que se usa para todo y, por tanto, ya no dice casi nada— y puede convertirse en una pregunta incómoda, concreta y propia.
Que se centre en los Mayores también tiene lógica: son el esqueleto simbólico del tarot y admiten esta lectura lenta sin que el ejercicio acabe pareciendo deberes de academia esotérica. No sustituye el estudio de una baraja completa ni pretende hacerlo. Su valor está precisamente en mezclar mano, mirada y escritura: tres velocidades para que una carta no se consuma en cinco segundos de pantalla.
Comprar otro objeto de tarot merece la pena cuando altera de verdad la relación con los símbolos. Este lo hace al pedirte que habites cada arcano antes de interpretarlo.
También buscado como: Major Arcana coloring book and reflection journal