Para cuando necesitas salir del bucle sin sentarte a meditar como una estatua.

Reúne más de 50 figuras que mezclan diosas antiguas, elementos de la naturaleza y etapas internas de transformación.
No organiza lo femenino como un santoral de diosas ni como una colección decorativa de flores y lunas: cruza figuras míticas, naturaleza y procesos psicológicos. Esa mezcla permite colorear según el estado en que una está, no según la deidad que toque admirar ese día.
Aquí la gracia no está en que haya mujeres etéreas con coronas de hojas —de ésas ya tenemos un pequeño bosque en la estantería—, sino en su mezcla de registros. Mujeres Místicas reúne más de cincuenta figuras donde conviven diosas antiguas, elementos naturales y etapas interiores de transformación. Y esa decisión, bastante más inteligente de lo que parece, evita que el libro se quede en el habitual álbum de “divina femenina” con incienso de catálogo.
Me interesa porque no obliga a elegir entre mito y emoción. Una puede encontrarse una presencia de aire ritual, una imagen vegetal o una escena que hable de despertar, reparación o cambio, y leerlas como le venga bien: símbolo, estado de ánimo, disparador para el diario o simple refugio visual. El color hace aquí lo que a veces no logra una pregunta demasiado solemne de oráculo: baja el volumen de la cabeza y deja aparecer una asociación inesperada.
No sustituye una baraja ni pretende hacerlo; afortunadamente. Es otra herramienta para quien trabaja con imágenes y necesita pasar de interpretar símbolos a habitarlos un rato. Merece entrar en la colección precisamente por esa estructura híbrida: no ofrece un panteón cerrado ni una terapia disfrazada de lámina bonita, sino un repertorio amplio para colorear la diosa, la tormenta o la mudanza interna sin pedir permiso a ningún manual.
También buscado como: Mystical Women: Female Archetypes