Cuando tu lectura se ha quedado sin oxígeno ni tierra.

Las ilustraciones de Wes Gama están inspiradas en la selva amazónica brasileña y en su lenguaje de color psicodélico.
No usa el bosque como fondito decorativo para poner un zorro y dos helechos, que ya tenemos ese crimen editorial bastante visto. La Amazonia y la paleta de un artista urbano convierten el esquema Rider-Waite-Smith en una vegetación casi eléctrica: las cartas se leen como escenas donde lo humano no manda tanto.
Hay barajas de bosque que parecen diseñadas por un comité de musgo amable: mucha ramita, mucho ciervo mirando al horizonte y, al final, el mismo Rider-Waite con filtro verde. Este Mystical Forest tiene una razón más seria para existir. Su imaginario bebe de la selva amazónica brasileña y de los colores psicodélicos de Wes Gama, artista urbano; esa mezcla le quita al “tarot natural” la pátina de cabaña de Pinterest y le da pulso.
La estructura sigue Rider-Waite-Smith, así que no obliga a reaprender el idioma del tarot para entrar en el mazo. Pero la lectura cambia de temperatura: la naturaleza no ilustra el mensaje, lo invade. El personaje humano deja de ser el centro indiscutible de la escena y aparece rodeado por una espesura cromática que pide mirar relaciones, instinto, territorio, exceso, supervivencia y vínculo de otro modo.
Yo lo veo especialmente útil cuando una lectura se ha vuelto demasiado mental, demasiado limpia o demasiado domesticada. No porque el bosque venga a solucionarte la vida —ojalá funcionara así de barato—, sino porque aquí el bosque no es un símbolo pasivo. Tiene presencia, ruido y una cierta fiebre visual. Comprar otra baraja merece la pena cuando modifica la pregunta que haces a las imágenes; esta lo consigue al trasladar un sistema conocido a una selva que no acepta ser mero atrezzo.
También buscado como: Tarot del Bosque Místico