Para cuando el Rey de Bastos te parece demasiado señor.

En toda la baraja sólo hay dos varones humanos: el Emperador y el Siete de Espadas; incluso los Reyes de la corte son niñas.
No es un matiz decorativo: Ceccoli desplaza la autoridad, el deseo y la acción a su inquietante universo de niñas, muñecas y criaturas. Los Reyes dejan de ser patriarcas reconocibles y obligan a leer el poder sin la peluca simbólica de siempre.
El detalle que convierte al Nicoletta Ceccoli Tarot Mini en algo más que «el tarot bonito y un poco siniestro» es éste: sus Reyes son niñas. Y no es que haya una paridad amable, de folleto institucional; es que los varones humanos prácticamente desaparecen. Sólo quedan el Emperador y el Siete de Espadas. El poder, la ambición, la estrategia, la autoridad y esa energía que solemos despachar con un «muy Rey de...» pasan por caras infantiles, coronas pequeñas y una imaginación que no pide permiso para resultar incómoda.
A mí me parece una decisión visual fabulosa porque sabotea la lectura automática. Aquí un Rey no llega con barba, trono y voz de despacho. Llega como una niña que quizá gobierna un mundo de azúcar, insectos y pesadillas con una calma que da bastante más respeto. Hay que mirar dos veces, y ése es precisamente su argumento.
No la elegiría como herramienta escolar para aprender significados de memoria: las imágenes no van a hacerte el trabajo. Pero como miniatura de colección tiene una razón de ser impecable. Condensa un universo autoral reconocible y, además, se atreve a tocar una de las convenciones más rancias del tarot —quién representa el mando— sin montar una conferencia. Compra con criterio: aquí compras una corte entera que ha decidido prescindir del rey, salvo en el título.
También buscado como: Tarot Mini de Nicoletta Ceccoli