Para cuando necesitas salir del capullo sin dramatizarlo.

El Juicio está encarnado por una cigarra.
No es un animal elegido por hacer bonito: la cigarra pasa años bajo tierra y emerge para mudar de piel y hacerse oír. Ese ciclo convierte El Juicio en una carta de salida, voz propia y segunda vida, no en el habitual sermón celestial.
Hay barajas de animales que sustituyen a la gente por fauna monísima y se quedan tan contentas. Oriens Animal Tarot juega en otra liga porque su decisión más inteligente no es poner criaturas bellas sobre fondos cósmicos —que también—, sino asignarles una función simbólica con bastante mala leche naturalista. El Juicio como cigarra es el ejemplo definitivo.
La cigarra no aparece de pronto para decorar una escena de renacimiento: ha pasado una vida entera bajo tierra, sale, deja atrás la piel vieja y convierte el aire en un estruendo. Eso cambia la lectura de El Juicio. Aquí no habla tanto de que una autoridad te despierte con trompetas como de reconocer que ya has cumplido tu temporada de incubación y toca hacerte visible, quizá incluso audible. Qué impertinencia, sí; pero de las necesarias.
Me parece una compra que se justifica si te ocurre eso tan humano de sacar El Juicio y sentir que el simbolismo convencional te cae un poco desde arriba. La cigarra lo devuelve al cuerpo, al tiempo y a la transformación concreta. Y, de paso, obliga a mirar cada animal como una elección narrativa, no como un estampado de naturaleza para gente que colecciona zorritos. Para lecturas diarias tiene mucha miga: la carta no sólo responde, también te enseña a formular mejor la pregunta.
También buscado como: Tarot de Animales Oriens edición de bolsillo