Para cuando tu cuaderno pide tarot, pero no solemnidad.

El lote reúne 72 pegatinas: seis menos que las 78 cartas de un tarot completo.
Ese número lo delata como una baraja deliberadamente incompleta y convertida en repertorio visual: no pretende sustituir al tarot, sino dejar que sus arcanos se escapen por portátil, agenda y tijeras.
Aquí la gracia no está en fingir que compras una baraja de tarot —no la compras—, sino en asumir con bastante alegría su pequeña herejía numérica: son 72 pegatinas, seis menos que las 78 cartas de un tarot entero. Y precisamente ahí está el asunto.
Un mazo completo exige orden, secuencia, familias, correspondencias y, si una se pone intensa, hasta ceremonia. Este surtido hace lo contrario: desmonta el imaginario tarotista y lo deja circular en fragmentos. Un gato puede acabar haciendo de Muerte en una libreta de recetas; una Luna felina, vigilando el portátil; una Sacerdotisa, decorando una carta. El tarot sale de la mesa y se vuelve ephemera, que es una palabra mucho más elegante para decir «cosas que una pega por todas partes».
Me parece una compra con sentido para quien hace scrapbooking, journaling o collage y ya está un poco harta de las pegatinas místicas genéricas: luna creciente, cuarzo sospechoso, frase motivacional en cursiva y a otra cosa. Aquí hay una idea reconocible, con la irreverencia justa del gato ocupando el lugar de los arcanos. Que falten seis cartas no es una carencia dramática: es el recordatorio de que esto no quiere leerte el futuro. Quiere colonizar tus objetos cotidianos con una versión juguetona, ligeramente descarada y muy portátil del tarot.
También buscado como: Cat Tarot Stickers, 72 pcs