Para que tu altar deje de parecer un bazar esotérico.

Los jeroglíficos dorados están encerrados dentro del cristal transparente de la pirámide.
No es una pirámide con un adorno egipcio pegado: el motivo dorado queda suspendido en el volumen del cristal, de modo que cambia con el ángulo y la luz.
Hay decoración esotérica que parece pedir permiso para existir y decoración que se instala en la mesa con una pequeña teatralidad. Esta pirámide pertenece felizmente al segundo grupo. Su gracia no está en repetir el consabido triángulo de cristal —de esos ya hemos visto suficientes como para montar una necrópolis de metacrilato—, sino en que los jeroglíficos dorados quedan encerrados dentro de la pieza.
Eso importa más de lo que parece. El cristal no funciona aquí como simple peana brillante: convierte el motivo egipcio en una imagen flotante, casi como un fragmento de vitrina museística pasado por el filtro de un altar contemporáneo. Según desde dónde se mire, el dorado se acerca, se aleja y se corta por las aristas; no es una escena que se entregue de golpe.
Yo la veo especialmente bien entre mazos visualmente sobrios, una libreta de lecturas y una vela sin demasiada novela alrededor. Puede sostener papeles, sí, pero su papel decorativo es otro: introducir una referencia simbólica muy reconocible sin caer en la figurita de souvenir con faraón incluido. El lenguaje de los jeroglíficos, sellado en el interior, le da ese punto de objeto encontrado que tanta falta hace cuando el rincón tarotista empieza a acumular cuarzos con ínfulas.
¿Merece sumar otra pieza? En este caso, sí: porque la pirámide no se limita a representar Egipto; hace que el símbolo permanezca literalmente atrapado en la luz.
También buscado como: Egyptian crystal pyramid with gold hieroglyphs