Para cuando el amor te parece demasiado humano.

En Los Enamorados, una figura con cabeza de gato besa a una chica entre flores rojas y azules.
Ese cambio convierte la carta menos negociable del tarot —la elección afectiva— en una escena de fábula inquietante: no habla de pareja modélica, sino de deseo, extrañeza y proyección.
Hay barajas góticas que se limitan a vestir el Rider-Waite-Smith de negro, poner dos cuervos, una luna enorme y confiar en que una calavera haga el trabajo. Esta, al menos por lo que revela su Los Enamorados, se permite algo más raro: sustituye la cómoda escena sentimental por una chica que besa a una criatura con cabeza de gato, rodeada de flores rojas y azules.
No es un detalle decorativo. En tarot, Los Enamorados no van sólo de romance; van de elección, mezcla, deseo y de aquello que una decide aceptar como propio. Al introducir ese amante felino, la baraja desplaza la pregunta: ya no es «¿a quién amo?», sino «¿qué parte extraña, instintiva o francamente imprudente estoy besando?». Y esa torsión sí justifica tener otra baraja en la estantería.
Me interesa precisamente porque no parece buscar la solemnidad de una catedral en ruinas. Hay un punto de cuento febril, de sueño con lógica propia, que puede sacar una lectura del piloto automático. Para principiantes, la guía anunciada puede servir de pasamanos; para quien ya lee, el valor está en que una imagen tan improbable obliga a mirar de nuevo una carta archisabida. No cura la cursilería de todas las lecturas amorosas, pero desde luego le da una dentellada.
También buscado como: Tarot Sueño Poderoso