Cuando no sabes qué pedir, empieza por formularlo.

Incluye plegarias angélicas destinadas, entre otras cosas, a corregir trastornos de conducta infantiles.
Ese detalle la aleja del angelismo meramente decorativo: el libro baja a peticiones domésticas muy concretas, incluso incómodamente específicas, y deja claro que su propuesta es usar la oración como herramienta de intervención cotidiana.
Aquí conviene hacer una precisión antes de abrir las alas: no es una baraja, sino un libro. Y precisamente por eso puede tener más sentido que otro oráculo de ángeles si lo que falta en la estantería no son mensajes bonitos, sino lenguaje para plantear una petición.
El detalle que lo delata está en sus plegarias: una de las aplicaciones anunciadas es la corrección de trastornos de conducta infantiles. Nada de la habitual nubecita de “confía en el universo” y listo. Doreen Virtue lleva su angelología a un terreno doméstico, particular y bastante terrenal; tan particular que puede resultar excesivo, según el gusto y las convicciones de cada cual. Pero ahí está su personalidad.
Yo lo leería como un documento muy representativo de una época del espiritualismo práctico en la que los ángeles servían para todo: duelo, pareja, trabajo, familia y también aquello que no sabemos cómo nombrar sin pedir ayuda. No sustituye apoyo profesional ni convierte una plegaria en tratamiento, obviamente; tampoco hace falta pedirle a un libro lo que no promete razonablemente. Su interés está en otra parte: enseña una gramática devocional concreta para quien empieza y se queda en blanco ante una consulta.
Merece entrar si buscas entender por qué el oráculo angélico acabó hablando con tanta soltura de la cocina, el dormitorio y la crianza. Es menos una colección de estampitas celestes que un manual de peticiones con las botas puestas.
También buscado como: Healing with the Angels