Para quien confunde disciplina espiritual con castigarse.

El primer capítulo enfrenta al Yoga, «camino del guerrero», con un Tantra que pide indulgencia, pero con consciencia.
No es el habitual libro que usa el tantra como coartada para hablar de sexualidad con incienso de fondo: abre situándolo como el reverso del ascetismo. Esa oposición ordena toda su provocación y obliga a leerlo como una impugnación de la espiritualidad basada en combatir el deseo.
Hay libros de tantra que llegan envueltos en una nube de promesas: placer cósmico, pareja iluminada y una cantidad francamente sospechosa de velitas. Este, por suerte o por peligro, entra por otro sitio. Su hallazgo central está ya en el primer capítulo: Osho enfrenta el Yoga como «camino del guerrero» al Tantra como una vía de indulgencia consciente. No es un matiz decorativo; es la llave de lectura.
Aquí el problema no es el sexo como asignatura pendiente ni como técnica exótica, sino la manía de declarar la guerra a todo lo que se siente. Osho plantea que reprimir, corregir y vigilar el deseo puede ser otra forma —muy respetable, muy solemne— de seguir dividido contra uno mismo. Y el Tantra aparecería entonces como una práctica de atención, no de desmadre con vocabulario sánscrito.
Yo no lo pondría en manos de quien busque un manual clínico, histórico o especialmente metódico sobre tradiciones tántricas: no es eso. Sí me parece una incorporación con sentido para una biblioteca de tarot y oráculos cuando una quiere revisar el viejo reflejo de interpretar deseo, cuerpo o placer como obstáculo espiritual. Frente a tanto discurso que convierte la evolución personal en una oposición de penitencias, este libro conserva una pregunta incómoda y útil: ¿y si la consciencia no tuviera que empezar por pelearse con lo que eres?
También buscado como: Tantra: Spirituality and Sex