Para cuando quieres que El Diablo lleve tus colores.

La única instrucción verificable asociada al libro es que propone diseñar tu propia baraja de tarot a partir de sus imágenes.
No se plantea simplemente como un cuaderno de láminas esotéricas: la promesa es convertir el coloreado en una toma de decisiones visuales para una baraja propia. Ahí está su gracia, porque obliga a decidir qué temperamento tendrá cada arcano antes de pretender interpretarlo con solemnidad.
Aquí la rareza no está en descubrir un tarot de autor con una mitología cerrada, sino en que el gesto creativo precede a la lectura: el libro propone diseñar una baraja propia a partir de sus imágenes. Y eso cambia bastante el asunto. Colorear un arcano no es, en este caso, rellenar zonas para tranquilizar la mano mientras suena una playlist de cuencos tibetanos; es elegir qué haces con una figura, un paisaje o un símbolo antes de pedirle que te hable.
Me parece especialmente interesante para quien ha terminado mirando las barajas demasiado deprisa, como si cada nueva edición viniera ya con personalidad incorporada. Aquí la personalidad la pones tú. Un Emperador sobrio o delirante, una Luna fría o incendiaria, un Diablo casi cómico o francamente incómodo: cada elección de color empieza a inclinar el sentido de la carta. Después no podrás fingir que no has participado en su voz.
No sustituye el placer de una baraja terminada y bien resuelta —benditas sean las editoriales que saben imprimir—, pero juega en otra liga. Merece la pena precisamente porque convierte el tarot en un objeto de atención lenta y de criterio visual. Para desbloquear la relación con los arcanos sin comprar el enésimo mazo que acaba viviendo, muy digno, en una estantería.
También buscado como: Libro para colorear de tarot