Cuando la elección amorosa te parece un espejo incómodo.

En Los Enamorados, las dos figuras son dos aspectos de la misma mujer.
Cavolo conserva la idea marsellesa de elegir, pero desplaza el conflicto: no sería tanto escoger entre dos personas como reconocer qué versión de una misma desea llevar el mando. Es una alteración pequeña en apariencia y bastante insolente en lectura.
Hay barajas que cambian de vestuario al tarot y otras que le cambian la pregunta. El Tarot del Fuego pertenece, con bastante descaro, a la segunda familia. Su detalle decisivo está en Los Enamorados: donde esperaríamos una escena de pareja, tentación o bifurcación afectiva, aparecen dos aspectos de la misma mujer. Y ahí Cavolo no está decorando el arcano con colorines, precisamente.
La elección deja de ser el viejo melodrama de «¿a quién quiero?» para convertirse en algo más difícil de despachar: «¿qué parte de mí está eligiendo?». La que busca hogar, cuerpo, cuidado y tierra; o la que arde, desea y se lanza. No hay tercero que culpar, qué alivio y qué fastidio. Esa carta reordena la baraja entera: sus ojos múltiples, sus criaturas híbridas y sus llamas ya no parecen sólo firma gráfica, sino una insistencia en que nadie es una sola cosa.
Yo no la recomendaría para sustituir un tarot clásico y apacible si lo que una busca es iconografía transparente, sin sobresaltos. Pero sí merece ocupar sitio propio cuando las lecturas se han vuelto demasiado literales o cuando el asunto no es el futuro, sino la contradicción interna. Comprar otra baraja tiene sentido cuando una imagen te obliga a formular de otro modo una pregunta conocida. Aquí Los Enamorados lo hace sin pedir permiso y sin ponerse espiritualito, que ya es bastante.
También buscado como: Fire Tarot by Ricardo Cavolo