Para cuando el tarot de siempre ya te sabe a refrito.

Las ilustraciones de The Labyrinth: Tarot se publicaron por primera vez dentro de este proyecto de Luis Royo.
No es una baraja montada a partir de láminas ya conocidas del artista: nació de un corpus visual inédito concebido específicamente alrededor del tarot. Eso le da una coherencia de mundo propio, no de álbum de grandes éxitos con arcanos pegados encima.
Hay barajas de artista que parecen haber pasado por una papelería esotérica de madrugada: se toman unas cuantas ilustraciones bonitas, se les adjudica un arcano y santas pascuas. The Labyrinth no juega exactamente a eso. Su detalle decisivo es que las imágenes pertenecían a un proyecto inédito de Luis Royo planteado en torno al tarot; no son sobrantes reciclados de una carpeta de fantasía oscura.
Y se nota en la ambición. Aquí el imaginario no está para decorar una lectura ni para ponerle lencería gótica al Rider-Waite. Hay un universo de criaturas, cuerpos, arquitectura mental y sombras que pide que una carta conduzca a la siguiente, como corresponde a un laberinto: no se trata sólo de encontrar una salida, sino de averiguar qué parte de una misma se ha quedado dentro.
Yo la reservaría para quien ya tiene una baraja funcional y desea otra que le cambie el registro visual sin convertirse en un objeto incomprensible. Su valor está en esa unidad de proyecto: Royo no parece haber ilustrado setenta y ocho ocurrencias, sino haber construido un territorio y haber dejado que el tarot lo recorra. Comprar otra baraja merece la pena cuando no repite el mobiliario del altar; cuando trae una habitación nueva. Y ésta, francamente, viene con pasadizos.
También buscado como: Tarot El Laberinto