Cuando cuatro reyes se te quedan cortos para leer una casa entera.

Añade cuatro cartas Palace —una por cada palo— además de la corte tradicional.
Las Palace no sustituyen a ninguna figura: amplían la baraja con un recinto, una atmósfera y una forma de poder propias de Bastos, Copas, Espadas y Oros. De pronto, la lectura no pregunta sólo quién manda, siente, piensa o actúa, sino desde qué mundo lo hace.
Hay barajas que se limitan a vestir el tarot de gala, y hay otras que se permiten tocar la arquitectura sin desmontarla. Aquí la pequeña insolencia son las cuatro Palace: una carta suplementaria para cada palo, añadida a la corte de siempre. No es un caprichito de edición, ni la enésima carta extra que acaba viviendo en la caja como un calcetín sin pareja.
Las Palace introducen una idea muy fértil: cada palo tiene un territorio. No sólo personas —pajes, caballeros, reinas y reyes—, sino el lugar simbólico desde el que esas personas operan. La Palace de Copas puede convertir una lectura afectiva en una cuestión de clima emocional y pertenencia; la de Espadas, en una sala de decisiones, estrategia o tensión mental. Es una ampliación concreta, no una nebulosa de “energías” que sirve para todo y, por tanto, para nada.
Yo la veo especialmente atractiva para quien ya lee con cierta soltura y nota que las cortes se le quedan a veces demasiado psicológicas o demasiado literales. Estas cuatro cartas permiten abrir plano: pasar del personaje al escenario, del temperamento a la estructura. Y eso, en tarot, cambia bastante el cuento.
¿Merece otra baraja? Sí, si quieres que los palos dejen de ser meras categorías y empiecen a tener domicilio propio. No es poco; tampoco hacía falta inventar otro tarot entero para lograrlo.
También buscado como: Tarot de los Sueños