Para cuando tus Diez de Oros ya no dicen nada nuevo.

En el Diez de Oros aparece una mujer volando sobre los tejados, detrás de las diez monedas.
Ese gesto imposible rompe la esperable escena de patrimonio, clan y respetabilidad: aquí la abundancia no se queda sentada contando la vajilla, literalmente echa a volar.
El Tarot of the Renaissance no intenta pasar por una reproducción arqueológica, y menos mal: sería una promesa bastante aburrida. Lo que propone Giorgio Trevisan es un Renacimiento imaginado, teatral y lleno de personajes que parecen haber abandonado un palacio, una plaza o un fresco para meterse en una tirada.
La pista decisiva está en su Diez de Oros. Donde tantas barajas resuelven la carta con herencia, familia bien colocada y capital que bosteza de puro estable, aquí hay una mujer volando sobre los tejados detrás de las monedas. Es una elección bastante extravagante y, precisamente por eso, muy reveladora. Trevisan no trata la prosperidad como una fotografía de buena conducta: la vuelve ambición, fuga, fantasía, quizá incluso esa pequeña demencia que hace falta para no confundir seguridad con vida.
Eso afecta al conjunto. Este no es un tarot de arte para mirar con educación y devolver a la estantería; tiene escenas narrativas que piden interpretación, aunque no siempre se plieguen mansamente a la gramática visual más conocida. Para quien ya lee con una baraja clara y necesita que los arcanos menores vuelvan a incomodar un poco, ahí está su razón de ser.
Yo lo veo como una compra de colección con verdadero uso contemplativo: no porque lleve terciopelo, palacios y trajes de época —eso lo hacen muchos—, sino porque se permite desordenar las certezas del tarot con imágenes tan particulares como esa mujer suspendida sobre el dinero.
También buscado como: Tarot del Renacimiento