Para cuando necesitas estudiar el tarot sin dejar de hacer algo con las manos.

El libro ilustra más de cuarenta cartas de los arcanos mayores y menores, no una baraja completa de 78.
No pretende convertirse en otro Rider-Waite para colorear carta por carta: selecciona un repertorio amplio pero incompleto entre mayores y menores. Eso lo vuelve menos un sustituto de baraja y más un cuaderno de estudio visual donde cada lámina pide detenerse, interpretar y decidir cómo vestir el símbolo.
Aquí está la gracia, y también la razón para no despacharlo como otro libro de mandalas con una Sacerdotisa puesta de aquella manera: no reproduce las 78 cartas reglamentarias. Reúne más de cuarenta figuras de arcanos mayores y menores. Es decir, trabaja con una selección, no con la fantasía de entregarte un tarot completo que luego, francamente, acabaría coloreado a medias en un cajón.
A mí esa decisión me parece sensata. Al mezclar mayores y menores, el libro permite pasar de los grandes arquetipos —la Rueda, la Sacerdotisa, etcétera— a la vida doméstica, emocional y material de los palos, sin obligarte a cumplir el turno entero de la baraja. Cada ilustración se convierte en una pequeña sesión de observación: qué elemento enfatizas, qué color le das a lo que normalmente ignoras, qué historia aparece al sacar una carta de su iconografía habitual y hacerla tuya.
No lo trataría como una herramienta adivinatoria ni como un manual definitivo; para eso ya hay bibliotecas enteras y bastante solemnidad suelta. Su mérito está justo en ser un tarot incompleto a propósito. Compra otra baraja solo merece la pena cuando abre un gesto nuevo; este libro propone uno muy concreto: aprender símbolos mientras decides, lápiz en mano, dónde cae la luz.
También buscado como: Tarot Coloring Book