Para agradecer a la amiga que aparece antes del SOS.

La frase circulaba ya en listas de felicitaciones de Halloween en octubre de 2010.
No nace como una consigna mística solemne, sino como una felicitación de Halloween reconvertida en homenaje afectuoso a esa amiga con radar para las emergencias. Ese origen le quita incienso de catálogo y le da gracia: la bruja aquí no echa maleficios, contesta mensajes.
Esta taza entiende muy bien algo que el merchandising “mágico” suele olvidar mientras le pone lunas a todo: una bruja de verdad, en el sentido amistoso y contemporáneo del término, no tiene por qué vivir entre calderos. A veces es la persona que aparece cuando el día se ha ido razonablemente al garete, trae una respuesta útil y quizá también un audio de seis minutos.
Lo que le da intención a esta pieza es precisamente que su frase no procede de una gran tradición esotérica ni pretende hacerse pasar por tal. Ya circulaba como felicitación de Halloween en 2010 y aquí cambia de oficio: deja de ser chiste estacional para convertirse en una pequeña declaración de gratitud. Hay algo muy acertado en llamar “bruja” a quien posee esa habilidad casi sospechosa para detectarte la catástrofe antes de que tú hayas decidido admitirla.
No la pondría en la categoría de objeto ritual, claro; tampoco hace falta disfrazar una taza de grimorio para que tenga encanto. Merece la pena como regalo con destinataria muy concreta: la amiga que salva planes, escucha desastres sentimentales y se presenta, milagrosamente, con la frase adecuada. Una taza más, sí, pero al menos esta sabe exactamente a quién está invocando.
También buscado como: I Know You're a Witch Mug