Cuando en la tirada hay más gente que espacio para significadores.

Sus cinco cartas extra incluyen dos Caballeros y dos Damas, en vez de una sola pareja de significadores.
No es una ampliación decorativa: duplica las figuras personales del Lenormand y permite distinguir mejor a varias personas en una lectura sin obligarlas a turnarse el mismo papel.
Aquí hay una decisión que me parece bastante más interesante que otro desfile de dioses egipcios con perfil impecable: The Egyptian Lenormand no se limita a vestir el Lenormand de faraónico, sino que altera su reparto. A las 36 cartas habituales suma cinco extras y, entre ellas, coloca dos Caballeros y dos Damas.
Parece un detalle menor hasta que una empieza a leer mesas reales, con ex, pareja actual, madre, jefe, hermana y ese señor que nadie sabe aún si viene a complicar o a pagar la factura. En el Lenormand clásico, las cartas de persona pueden quedarse cortas enseguida; aquí hay margen para asignar significadores sin hacer malabarismos interpretativos ni convertir cada Figura en una abstracción con sandalias.
Eso cambia el carácter de la baraja: no pide abandonar la gramática Lenormand, pero sí la vuelve más hospitalaria para lecturas relacionales y corales. El imaginario egipcio, además, no queda reducido a atrezzo de pirámide; sirve a una propuesta que quiere añadir capas de uso, incluidas prácticas de intención y sanación según su planteamiento.
Yo no la recomendaría como “el Lenormand egipcio”, que es una etiqueta demasiado fácil. Merece sitio si tus tiradas suelen tener elenco y el sistema de una sola Dama y un solo Caballero te parece, con razón, una economía de personajes un poco ridícula.
También buscado como: Lenormand Egipcio, 41 cartas y guía