Para cuando el Lenormand se te queda corto en asuntos de cama y trabajo.

La segunda edición explica el sistema Muree de 40 cartas, que añade Espíritu, Quemador de Incienso, Cama y Mercado a las 36 cartas Lenormand.
No son cuatro adornos para hacer bulto: Cama y Mercado, en particular, nombran de frente ámbitos que el Lenormand clásico suele obligarte a deducir por combinación. El libro enseña a leer ese mazo ampliado sin abandonar la gramática seca y precisa de las 36 cartas.
Hay manuales de Lenormand que repiten, con mucha solemnidad y poca sangre, que las cartas forman frases. Gracias, ya lo sabíamos. Lo que hace que esta segunda edición tenga verdadera razón de ser es que Rana George no se limita a explicar el canon de 36: entra en su sistema Muree, de 40 cartas, donde aparecen Espíritu, Quemador de Incienso, Cama y Mercado.
Y ahí está el asunto. El Lenormand tradicional es magnífico precisamente porque no necesita una carta para cada cosa; combina, concreta y no se anda con incienso —salvo cuando toca—. Pero hay preguntas recurrentes en las que una carta explícita evita que la lectora convierta Zorro + Ancla + Luna en una oposición de tesis. Mercado da un foco muy nítido a la actividad profesional, y Cama permite hablar de intimidad, descanso o sexualidad sin tener que montar un pequeño tribunal semiótico alrededor de Lirios y Oso.
Me interesa que el libro no venda estas incorporaciones como una enmienda al Lenormand clásico, sino como una ampliación con reglas propias. Eso exige aprender dos alfabetos que comparten idioma: el de las 36 cartas y el de una disposición ampliada que busca afinar la respuesta. Para quien ya lee líneas y tableaux con soltura pero tropieza siempre en los mismos terrenos prácticos, éste no es otro libro de significados. Es una propuesta concreta para que el Lenormand deje de insinuar cuando hace falta que hable claro.
También buscado como: Guía esencial de Lenormand