Para cuando tu sofá ya es tu arcano mayor.

«The Homebody» se presenta como la carta XXIV, un número que se sale deliberadamente de los 22 arcanos mayores tradicionales.
Ese XXIV convierte el póster en una carta apócrifa: no pretende colarse en el tarot clásico, sino añadirle con toda la cara el arcano de quedarse en casa. Ahí está su gracia y también su lectura visual.
Esto no es una baraja —ni falta que le hace—, sino una pequeña herejía decorativa con muy buen instinto: inventarse un arcano mayor número XXIV para honrar el noble arte de no salir de casa. El tarot serio cuenta 22; aquí aparece una carta más, como si después de El Mundo aún quedara una revelación pendiente: el sillón, la copa y la paz de que nadie te proponga “hacer algo”.
Me gusta porque no se limita a poner una calavera y cuatro ornamentos góticos, receta que ya conocemos y que a menudo acaba pareciendo la sección de octubre de cualquier gran superficie. La broma está construida desde el lenguaje del tarot: numeración romana, composición de carta, solemnidad ornamental. Y precisamente por eso funciona. «The Homebody» no parodia el tarot desde fuera; lo trata como un sistema capaz de admitir un arcano doméstico, ligeramente antisocial y bastante sensato.
Para una pared de rincón lector, estudio, salón o altar que no necesite fingir misticismo las veinticuatro horas, tiene más personalidad que muchos pósteres “witchy” de manual. Compra otra baraja cuando aporte una mirada nueva; cuelga esta falsa carta cuando lo que quieras sea recordar que retirarse del ruido también puede ser una ceremonia. Con vino o sin vino: la liturgia se adapta.
También buscado como: Póster de tarot The Homebody