Para cuando tu tarot necesita dejar de tomarse tan en serio.

La autora afirma que los 78 dibujos de conejos se imprimieron localmente en Madison, Wisconsin, por BPI Printing.
No nace como un librito de colorear clonado en serie, sino como un mazo de 78 imágenes dibujadas y producido cerca de su autora. Ese origen casi de autoedición artesanal explica que la gracia esté menos en la solemnidad esotérica y más en intervenir un universo visual muy personal.
Hay barajas de conejitos que se limitan a poner orejas sobre el Rider-Waite y confiar en que la ternura haga el resto. Esta tiene una idea algo más lista: convierte el acto de colorear en parte del sistema de lectura. Y ahí está su pequeña travesura.
El detalle que la separa del montón es su procedencia: los 78 dibujos fueron impresos localmente en Madison, Wisconsin, según explica su autora. Se nota, incluso antes de tenerlo delante, que el proyecto no aspira a fingirse una edición de lujo ni una revelación ocultista con incienso obligatorio. Es una pieza dibujada, cercana y deliberadamente juguetona, donde cada persona decide cuánto orden, dramatismo o psicodelia concede a sus conejos.
Me parece especialmente acertada para quien se bloquea ante el tarot por exceso de reverencia. Colorear La Luna, El Diablo o el Diez de Espadas obliga a quedarse un rato mirando la escena; y esa atención lenta enseña más iconografía que muchas explicaciones de manual. Además, el conejo introduce una distancia cómica muy sana: sí, hablamos de arcanos, arquetipos y asuntos del alma, pero también de un animal que parece nacido para meterse en una maceta y juzgarte desde allí.
No es una baraja para buscar acabados impecables o autoridad tradicional. Merece la pena precisamente si quieres que el mazo deje de ser un objeto intocable y se convierta en algo que has construido visualmente tú.
También buscado como: Libro para colorear del Tarot de Conejitos