Para dejar de perder tus tiradas entre apuntes sueltos.

Aunque se presenta como tarot journal, sus páginas son de rayado universitario («college ruled»), no plantillas de tiradas.
Ese detalle lo convierte en un cuaderno para escribir tarot a tu manera: preguntas, asociaciones, sueños, cartas repetidas y conclusiones incómodas, sin la cuadrícula prefabricada que decide por ti qué merece anotarse.
Este cuaderno tiene una pequeña insolencia que me gusta: se anuncia como tarot journal, pero no viene a darte la consabida ficha para rellenar fecha, carta, significado y gratitud del día como si una lectura fuera una declaración de la renta espiritual. Lleva rayado universitario. Papel para pensar, vaya.
Y esa diferencia importa. El tarot serio —el que una consulta cuando la carta insiste, cuando una imagen se queda pegada a una semana entera o cuando el mazo responde con una impertinencia admirable— no siempre cabe en casillas. A veces hace falta anotar una frase oída en el autobús junto al Tres de Espadas; otras, comparar la misma Reina de Bastos aparecida tres veces; otras, escribir dos páginas de puro enfado antes de encontrar la pregunta de verdad.
La estética gótica de calavera y esqueleto no pretende convertir el diario en un altar victoriano de mercadillo: aquí funciona como recordatorio bastante sano de que leer las cartas también exige convivir con lo incómodo, lo finito y lo que una preferiría no subrayar. Un esqueleto lector, al fin y al cabo, no necesita que le expliquen la Muerte.
Merece la pena como segundo cuaderno precisamente porque renuncia a dirigir la práctica. No organiza tu intuición: le deja sitio.
También buscado como: Cuaderno de tarot The Reader