Para cuando tus palos de siempre ya no te cuentan el año.

Los palos recorren el ciclo estacional en el orden Aire, Agua, Fuego y Tierra.
En vez de la secuencia más habitual de palos, la baraja propone un recorrido que va del aire al agua, del fuego a la tierra: una pequeña rueda del año escondida en su arquitectura.
Hay barajas que cambian de vestuario al Rider y se dan por satisfechas. Esta, por lo que deja entrever su planteamiento, hace algo más interesante: altera el recorrido de los palos para que Aire, Agua, Fuego y Tierra sigan una lógica estacional. Parece una minucia de ordenación, pero no lo es. Es una manera de decirte desde el principio que aquí los elementos no están puestos como etiquetas esotéricas de mercadillo, sino como tiempo, clima, rito y transformación.
A mí eso me parece la razón de peso para que exista otra baraja de naturaleza. No se limita a llenar las cartas de flores bonitas —que una ya tiene suficientes jardines con espadas—, sino que convierte el mazo entero en una vuelta del año: primero lo invisible y móvil, luego lo que fluye, después lo que arde y, por fin, lo que toma cuerpo, pesa y da fruto.
Esa secuencia puede enriquecer mucho una lectura cuando una pregunta no pide una sentencia, sino una fase: qué está empezando a moverse, qué necesita decantar, qué reclama impulso y qué ha llegado el momento de materializar. Exige aceptar que el tarot no siempre tiene que caminar por la misma escalera de siempre. Y esa pequeña desobediencia estructural, bien sostenida por el imaginario ucraniano, es precisamente lo que la hace digna de colección: no ilustra la naturaleza; piensa con ella.
También buscado como: Tarot Ucraniano: Flor del Helecho Mágico