Para cuando «la otra persona» no cabe en Hombre o Mujer.

Sustituye la pareja tradicional Hombre/Mujer por doce cartas «Persona» de género inclusivo.
No es un lavado de cara con banderita al margen: modifica una de las piezas más incómodamente rígidas del Lenormand clásico. La pregunta deja de obligarte a decidir quién ocupa qué papel antes siquiera de empezar a leer.
El Lenormand tiene fama de sistema directo, y con razón: aquí las cartas no suelen ponerse a escribir poesía simbolista cuando una necesita saber qué pasa. Pero arrastra una pequeña reliquia de salón decimonónico en sus dos cartas de figura, Hombre y Mujer, que convierten demasiadas tiradas afectivas en un formulario mal planteado.
This Might Hurt encuentra ahí su motivo de existir. Isabella Rotman reemplaza esa pareja cerrada por doce cartas Persona inclusivas. Y el cambio importa de verdad: permite distinguir personas concretas, abrir matices en lecturas con familias, amistades, trabajos o vínculos no normativos, y hacerlo sin tener que explicar primero al mazo cómo es la vida real. Qué detalle tan revolucionario: que una baraja no te obligue a encajar a la gente en dos casillas antes de responder.
No la compraría sólo porque sea un Lenormand de estética contemporánea; de esos hay una procesión creciente. La compraría si las cartas de persona del Lenormand tradicional te resultan pobres, confusas o directamente estorban cuando haces una lectura. Aquí la ampliación no distrae del lenguaje Lenormand: ataca un punto estructural y lo vuelve más preciso. Para quien empieza, además, es una lección estupenda: las figuras no tienen por qué venir con un reparto de papeles decidido por defecto.
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