Para cuando una lectura de pareja se te queda pequeña.

Incluye cartas alternativas para el Niño, el Caballero y la Dama además de las 36 cartas Lenormand estándar.
No añade símbolos nuevos para complicar el sistema: amplía precisamente las cartas-persona. Eso permite representar mejor a quienes intervienen en una consulta sin forzar toda la historia dentro de la pareja heteronormativa de manual.
El detalle que hace que Under the Roses merezca ocupar sitio —ese bien escaso, el de la caja de barajas— no es su aire victoriano ni su sepia tan cuidadosamente melancólico. Es que entiende dónde suele quedarse corto un Lenormand clásico: en las personas.
Las 36 cartas mantienen la arquitectura tradicional, que es lo sensato; un Lenormand no necesita que alguien le meta veinte ocurrencias para parecer moderno. Pero aquí aparecen alternativas para el Niño, el Caballero y la Dama. La jugada es bastante más inteligente de lo que parece. En vez de obligarte a convertir una carta en otra persona mediante malabarismos contextuales, te deja plantear una lectura con más fidelidad: dos mujeres, dos hombres, una tercera figura afectiva, distintos hijos o alguien cuya posición en la historia merece estar visible.
Y ojo: no se trata de hacer activismo de cartón piedra ni de reformar el Petit Lenormand a martillazos. Se trata de resolver un problema práctico de lectura. La gramática sigue siendo Lenormand; lo que cambia es el reparto.
Para mí, ahí está su verdadera personalidad. Es una baraja que conserva la contundencia combinatoria del sistema y, al mismo tiempo, evita que el consultante tenga que encogerse para caber en él. Si tus preguntas suelen incluir relaciones complejas, familias reales y protagonistas que no responden al molde más rancio del género, estas cartas alternativas no son un adorno: son el motivo.
También buscado como: Lenormand Bajo las Rosas