Cuando los 22 arcanos se te quedan cortos.

Añade dos cartas nuevas a los arcanos mayores tradicionales, hasta llegar a 80 cartas.
No es una baraja que se limite a vestir el Rider-Waite de Art Nouveau: introduce dos presencias extra en el territorio de los mayores. Ese pequeño desvío obliga a leer la baraja como un sistema con voz propia, no como otro mazo bonito que ya sabes de memoria.
Hay barajas que entran por los ojos y salen de la cabeza en cuanto termina la primera tirada. Visiones etéreas no se libra del peligro de ser “la preciosa”, porque su imaginario Art Nouveau y sus acabados dorados están hechos, sin disimulo, para seducir. Pero aquí hay una pequeña insolencia estructural que le da más recorrido: no se conforma con los 22 arcanos mayores.
Las dos cartas añadidas importan precisamente porque no son un adorno ni una carta-oráculo soltada al final para justificar una cifra redonda. Alteran, aunque sea levemente, el mapa mental con el que nos movemos por los mayores. Y eso, para quien lleva años leyendo tarot, es una invitación bastante más seria que una paleta pastel o tres flores bien colocadas. Obliga a preguntarse qué experiencias no cabían en el relato clásico y qué hace una imagen nueva al sentarse en la mesa con El Loco, La Muerte o El Mundo.
Yo la veo especialmente justificada para la colección de quien ya tiene un tarot de trabajo fiable y quiere una baraja que no repita la lección de siempre con distinto vestuario. Su lujo está menos en el brillo que en ese gesto: ampliar el canon sin montar una revolución de mercadillo. Porque, francamente, otra versión obediente de los mismos 78 ya las tenemos suficientes.
También buscado como: Ethereal Visions Tarot